Cuando nace un bebé, una de las preguntas más frecuentes es: «¿Qué vacunas le tocan primero?». En México, las vacunas indicadas al nacimiento son hepatitis B y BCG. Cada una protege contra una enfermedad distinta.

Hepatitis B: lo ideal es aplicarla en las primeras 24 horas

Esta vacuna protege contra el virus de la hepatitis B, que puede causar una enfermedad del hígado. Se aplica generalmente en el muslo.

Lo recomendado es ponerla durante las primeras 24 horas de vida. Si por algún motivo no se aplicó entonces, todavía existe la oportunidad de hacerlo hasta los siete días de vida. No quiere decir que sea mejor esperar: conviene consultar cuanto antes para no dejar pasar esa oportunidad.

Si la madre tiene hepatitis B, el bebé requiere valoración inmediata por un pediatra.

BCG: protección contra las formas graves de tuberculosis

La BCG es la vacuna que suele dejar una pequeña cicatriz en el brazo. Su principal beneficio es proteger a los niños contra las formas graves de tuberculosis.

Quizá hayas leído que en otros países no se aplica de manera rutinaria. Las recomendaciones dependen del contexto de cada lugar. En México, la BCG sí forma parte del esquema al nacimiento y se procura aplicarla antes de que el bebé salga del hospital.

Si ese día no está disponible, la oportunidad no se pierde. Pregunta en tu unidad de salud cuándo podrán aplicársela y dale seguimiento. Tampoco hay que asumir que todos los bebés pueden recibirla en ese momento: el peso y algunas condiciones de salud requieren valoración antes de vacunar.

Para fines prácticos: pregunta por ambas vacunas desde el nacimiento, confirma cuáles recibió tu bebé y revisa que queden anotadas en su Cartilla Nacional de Salud.

Referencias mexicanas