Durante los primeros meses, el llanto es una de las principales formas en que tu bebé expresa que necesita algo. Puede llorar varias veces al día, y la duración varía mucho entre bebés. Más que buscar un número «normal», importa observar cómo está entre episodios y si su llanto cambió de repente.

¿Es normal que llore más conforme pasan las semanas?

Sí. El tiempo de llanto puede aumentar después de las primeras semanas, alcanzar un punto alto alrededor del segundo mes y disminuir gradualmente después. También es frecuente que el bebé esté más inquieto por la tarde o por la noche.

Al principio puede costar reconocer qué necesita. No tienes que identificar cada llanto con certeza: responde, observa cómo se encuentra y pide ayuda si algo no te cuadra.

¿Qué puedes revisar cuando llora?

Ve paso a paso. ¿Tiene hambre o necesita una pausa durante la toma? ¿Está cansado, tiene el pañal sucio o parece incómodo por la ropa, el frío o el calor? Puedes cargarlo y consolarlo en un ambiente tranquilo.

Revisa también su piel, manos y pies. Una costura, una picadura o incluso un cabello o hilo apretado alrededor de un dedo puede causarle dolor. Si ves un dedo hinchado o con cambio de color, busca atención sin demora. Si el llanto es nuevo, intenso o persiste sin una causa clara, toma su temperatura y consulta a tu pediatra; no des por hecho que son cólicos.

¿Cuándo conviene buscar atención médica?

Busca valoración sin demora si tu bebé no se consuela, el llanto cambia bruscamente, se ve muy decaído, rechaza las tomas, respira con dificultad, tiene el abdomen hinchado, vomita verde o hay sangre en las evacuaciones. Si tiene menos de tres meses y una temperatura rectal de 38 °C o más, requiere valoración médica inmediata, aunque por momentos parezca estar bien.

Si no encuentras nada evidente pero algo te preocupa, también vale la pena llamar a tu pediatra.

¿Es buena idea darle algo para calmarlo?

No le des medicamentos, gotas o remedios para el llanto por tu cuenta. Primero hay que entender qué ocurre: algunos productos no ayudan y otros pueden causar efectos adversos en bebés pequeños. Tu pediatra puede orientarte después de revisarlo.

Y si el llanto te sobrepasa, pide a alguien de confianza que te releve. Puedes dejar a tu bebé boca arriba en su cuna segura y tomar unos minutos para tranquilizarte. Nunca lo sacudas. Revisar, consolar y pedir apoyo también es cuidar de tu bebé.

Fuentes médicas revisadas

  • Marcdante KJ, Kliegman RM, Schuh AM. Nelson Essentials of Pediatrics. 9.ª ed. Elsevier; 2023. Capítulo 11, «Crying and Colic».
  • Kliegman RM, Toth H, Bordini BJ, Basel D, eds. Nelson Pediatric Symptom-Based Diagnosis. 2.ª ed. Elsevier; 2023. Capítulo 30, «The Irritable Infant».
  • Kliegman RM, St Geme JW III, Blum NJ, et al., eds. Nelson Textbook of Pediatrics. 21.ª ed. Elsevier; 2020. Capítulo 202, «Fever Without a Focus in the Neonate and Young Infant».